13/1/10

Me acuesto y me levanto...

Acabo de acostarme muy azorado, casi loco...¡la vida está loca!
Y acabo de levantarme corriendo, a los diez minutos, para escribir, y no morirme de dolor en la cama...
Ahora resulta que cuando creo desvanecerse el amor que llevo persiguiendo toda mi maldita vida, cuando ya creo que los cuentos de hadas no existe, ¡resulta que existen!,¡son reales!, y sólo mi cobardía los dejó en cuentos...
¡Toma siete tazas y una más!, pues no me dice hoy el gran amor de mi vida, que si hubiese dado un paso, (uno que yo iba a dar, y me frenó la cobardía, el miedo a un "no" en persona)un paso de esos de película, de romántica novela, hubiese caído a mis brazos...
Y según me lo dice, me dan ganas de morirme, de reventarme los sesos contra el teclado, pero ya es tarde...
Yo sé que es mi gran amor, pero el amor de mi corazón ya tiene otro amor (¡qué lío).
Y sé que viven juntos, y sé que duermen espalda con espalda...¡pero oírlo de sus labios!. Pensé que yo era más fuerte, más curtido...
Pero creedme que es a partir de este día, que he conocido el dolor de partirse un corazón, el ruido que hace al romperse...en la cama, con lágrimas y un palpitar dividido en mil trozos. Por mis sienes, por todo mi cuerpo.
Nunca antes sentí nada igual. Desgarrador, acerado y sangrante...
Pero tiene que ser bueno...
¿Acaso hay algo más doloroso?, ¿acaso queda otro camino que el de rehacerse, ahora?
Sin embargo estoy feliz. He aclarado muchas cosas esta noche de intenso dolor.
He visto ventanas tras las puertas cerradas.
Por fuerza habrá de cambiar el ritmo de las cosas...
Ahora sé, al romperse en mil pedazos mi corazón, estrujarse mi alma, que en verdad es mi amor, el amor de mi alma, el alma de mi corazón. Sé que le llevaré conmigo siempre, y que le amaré siempre. Pero he descubierto estos dias, también, que podré amar de nuevo...
Podré amar a otro amor, aún arrastrando el pesar del primero...
Es así como debe ser... ¡que así sea!
Pues la vida te enseña en poco tiempo muchas cosas, y a veces ha de abrirte los ojos el que menos esperas que lo haga.
Y veces hubiese sido mejor morir ciego, que soportar esta explosión en el pecho...
Pero lo hecho, hecho está...así que a vivir con ello.
¿No viven las madres a pesar de sus hijos muertos?
¿No viven los despechados a pesar de su corazón roto?
Pues yo vivíré...

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