¡He vuelto!, tampoco he estado muy lejos...¿o sí? quizás sí, pero de otro modo...
Han sido unos días maravillosos, maravillosamente revueltos también.
Han sido días de recolocación de pedazos de alma y esquirlas de corazón.
Han sido jornadas intensivas de auto-conocimiento, en parte, e inmolación de viejos temores.
No tengo queja alguna de esta ausencia, que a demostrado ser a la par, liberadora y confusa.Tal vez podría quejarme de la confusión, pero forma parte de todo esto, y no me quejo.
¿Todo esto? "Esto" es la mejor manera de definir algo que no podría calificar de otro modo, pues se me escapa demasiados factores de "esto" , como para asignarle un nombre más concreto.
¿Amor?
¿Desvarío?
¿Atrevimiento?
¿Locura?
¿Amor de nuevo?
¿Espontaneidad?
¿Lujuria?
¿Aprendizaje?
¿Necesidad?
(Me gusta separarlas así, cada una con sus interrogantes)
Todas y ninguna, o sea que seguiré llamándolo "esto"
"Un clavo quita a otro clavo", ¡buen refrán!, y no menos cierto por bueno...
Aunque no es tan fácil como parece. Han de combinarse ciertos factores y elementos, en un orden determinado, de lo contrario...¡fracaso!
Y hay veces que es preferible el fracaso (Eso hay que tenerlo muy en cuenta, puesto que la victoria puede ser aún más dolorosa)
Además, en el camino hacia la victoria o el fracaso, no deben olvidarse ciertas cosas...
Cosas que tendemos a olvidar todos cuando nos ciega la pasión, o el amor, o simplemente una idea. ¡Los amigos!, sobre todo los que han demostrado estar a la altura, en los buenos y lo que es más importante, en los malos momentos.
Yo he cometido ese error con un buen amigo que estuvo en los malos momentos sobre todo. Pero todo persona sabia rectifica, yo rectifico, ¡vaya si lo hago!
Nunca me permitiría el lujo de perder una buena amistad. Son pocas, muy pocas, las que pueden llamarse buenas.
Pero volvamos al tema que nos ocupa hoy, (o "me" ocupa, mejor dicho...)y demos lumbre al título de esta entrada.
"Recaída Voluntaria", buen título, y de ningún modo podría antojarse más certero.
He recaído en "esto", en esta mezcla de sentimientos que no consigo describir...
Es pronto para llamarlo amor, y muy tarde para llamarlo capricho o deseo. (seguiremos con "esto" como más plausible designación indefinida)
No sé que es peor, ¿amar a alguien que te ignora, que no te merece? ¿o amar algo tan lejano que no puedes tenerlo?
Quizás lo primero es más bochornoso.
Bueno, llegados a este punto, tengo dos opciones. Continuar divagando o intentar escribir alguna poesía. Optaré por la segunda opción. (Es más productiva y en el fondo, más liberadora.)
" Simple Liberación Pactada" (Prosa sin baremos)
Un poco de almizcle olvidado para comenzar los cantos.
La triste canción de amor casi perdida entre los pasos de la danza.
La recuerdo esta noche, esta oscuridad que me ciega el alma...
Vuelvo a sus brazos... ¡pero sólo esta noche de amor y salmos!
Arrojaré piedras al río hoy, lo haré ahora, que me escolta la luna.
Y que nadie se interpone entre mis temores y esos viejos amores.
¡Romperé barreras!
Romperé...
Anuncia el mañana mares y tormetas nuevas.
Las espero aquí, casi con gozo de enfrentarlas.
No temo el rubí ni temo a la simple piedra.
No huyo de este destino que tan sólo parece burlarme.
Cupido y Eros, Aphrodita y Venus...
Hermes con mensajes de Marte y de Zeus.
Y un viejo dios, con cabeza de perro negro...
Las rosas que antes eran negras, ahora son rojas,
¡Pero tienen más espinas!
El perfume de los jazmines se hace más profundo...
Obligando a mi rostro a torcerse frente a su aroma.
Y es esa esencia la que parece alargar esta noche...
¡Y vaya si lo consigue!, ¡maldita!
¿Cómo puede transportarse tan lejos?
¿Cómo consigue cruzar el mar?
Veo otra vez los castillos, con claraboyas de nácar,
Con sus torres en espiral expandiéndose hasta el infinito...
Esa silueta que se forma al atravesar el sol sus perfiles elásticos.
Allá a lo lejos vislumbro de nuevo las playas,
Esas de oro y de bañadas de mares sin sal,
Esas que quiero pisar contigo...
Y ya termino la infracción poética de esta noche,
Esta deliberada estupidez tan exquisita para mi psique.
Me marcho ahora que estoy a tiempo de una retirada noble,
De huir sin perder nada más que una batalla...
Hasta mañana, si lo permite la providencia, ¡o mi ánimo!
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