13/1/10

ME ODIO

Me odio por cobarde, me odio por escritor.
¡Maldita raza de escritores!
No puedo dormir mientras me asaltan frases, líneas, prosas, versos, y que sé yo...
Estructuras, temas completos...
O la simple necesidad de escribir lo que sea, a toda velocidad, para no llorar.
Se me escapan los dedos, y escriben lo que quieren, mientras el corazón llora por su parte, y el cerebro piensa en cosas mucho más lejanas...
No sé prácticamente lo que hago, estoy como poseído por el dolor, por el romperse de mi corazón, y los recuerdos de amigos que ya no están. ¡Qué mala costumbre de los recuerdos malos!, se unen para aniquilarte de una sola vez...
Por suerte escribo, mientras se me evade el cerebro, y el corazón se revuelve destrozado.
Lástima que no pueda escribir continuadamente, sin parar, a un ritmo frenético. Es más, lástima que ni siquiera mis dedos autómatas alcancen la velocidad de mi cerebro, que se evade por aburrimiento.
Lástima también de los cobardes, porque ellos no heredarán nada (esto no es la biblia, aqui no hay parábolas dulces, más bien son amargas historias).
O sea que me iré como vine al mundo, ¡sin nada!, pero al menos dejaré un rastro perfumado, ¡de azaleas! (que le gustaban a Walt Withman)
Y dejaré mi alarido incrustado en todos los oidos que sepan oir...¡desde los tejados!
Y despertaré violín, acostándome madera... (como Rimbaud).
¡Que sepa el mundo que hoy nace un hombre nuevo!
Hoy el poeta herido se convierte en poeta muerto...
El bardo del amor y el llanto, sólo cantará a la locura...
¡Y esto habrá de darme cierta frescura!
Cierta amargura decadente que quiero probar gustoso...
De las cenizas renace el Fénix, ¡y yo del dolor de muerte!
Así que no dormiré esta noche...
Será la noche del solsticio de mi llanto y la noche de lavarme el rostro.
¡Abrid la ciudad de Las Cien Puertas!,
Que ha legado el loco que la regenta...
Decido que amaré a quién deba amar, mientras deba amarle...
¡Y aquel que me vea incumplirlo que me mate!
Decido que lucharé, lo que crea que deba luchar...
¡Y aquel que me vea incumplirlo que me arranque los pulgares!
Decido que sólo la parca me arrebatará mis sueños...
Y aquel que me vea incumplirlo...¡que llore mi muerte!
Esto decido como Regente de la Gran Ciudad de Oriente.
¡Que los muertos decidan en Occidente!

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