11/2/10

La Primera Alondra

Las noches de la alondra...
Las cabriolas incesantes,
El vaivén de las vidas y las alas.
Retorno a viejos temores,
Y vuelta a un juego ya perdido.
El corazón en las manos,
Una niebla envolviendo los ojos.
Los oídos, por supuesto, sordos.
Y el tacto sólo tiene un destino.
El gusto de caer de nuevo...
Dejar a un lado recelos y errores,
¡No es posible!, ¡No puede serlo!
Es la noche de la primera alondra...
¡Esta es suya!, ¡Hasta que amanezca!
Así que más cabriolas y vuelos rasos...
Cae el sol y con él, la cordura.
Y empiezan los gritos de las aves nocturnas.
Unos alaridos, "por algún que otro tejado".
Algunas luces taciturnas y quedas,
Y en los ricones, algún que otro gato.
Mirarse no es tan fácil, según el espejo.
Y en las noches aladas resulta aún más difícil.
¿Cómo ver el rostro que quieres ver?
¿Cómo ver esa cara que no se refleja?
Es el nacimiento de la primera alondra...
Y vuela bajo de niña, por ser la primera.
Sobra decir que llegará muy lejos,
Por ser ave de migraciones perpetuas.
Romped la bóveda del cielo, ¡esa de cera!
Esa combada muestra de pequeñez humana.
Rasgad el cielo con trinos en forma de rayos,
Y que los hombres no puedan ignorar vuestro canto...
(Más cabriolas y algún que otro giro)
Bella locura...hermosa interpretación de un alma.
("¡Nunca me juzguéis por mis poesías!")
He aquí el crecer de la aves pardas,
Mientras la luna avanza sin piedad ni furia.
Metódica y zalamera, embaucadora de poetas.
¿No eras de plata para unos y de latón para los otros?
Incluso recuerdo oir que eras de nácar...
Yo no sé, tan siquiera, por qué vienes.
Pero no te puedo rechazar, ¡vienes recomendada!
Tienes cartas de Lorca, de Whitman y una privada.
Una que es para mi, ¡tan sólo yo puedo leerla!
Sólo yo conozco el nombre que contiene.
Así que sea bienvenida la luna nueva,
La nueva alondra, y también la nueva tarea.
Y se acaban los giros, las cabiolas y los vuelos rasos...
(Las aves recién nacidas se cansan con mucha facilidad)

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